jueves, 26 de agosto de 2010

¿Que el toro no sufre? Aqui os lo deja claro...



Escrito por: José Enrique Zaldivar Laguía

Esta es la transcripción de mi ponencia presentada en el Foro Mundial de los Animales celebrado en Barcelona en los primeros días del mes de mayo.
Ya ha pasado más de un año (febrero 2007) desde que casualmente leí en el diario El País una columna que Rosa Montero titulaba “Ay”, en la que se hacía eco de un “increíble” estudio hormonal realizado en toros de lidia. Fue una casualidad sin duda. Si las casualidades no existieran, jamás habría escrito una réplica a dicho estudio, y por lo tanto no estaría aquí. Lo que me llevó a estudiar y a sacar mis propias conclusiones sobre lo que el profesor Illera ha publicado, fue la indignación.
De la noche a la mañana, la neuroendocrinología de un mamífero se ha hecho especial, y el dolor y el sufrimiento de un animal que todos, incluidos los taurinos, daban por hecho, se han esfumado.
Dado que ningún medio con rigor científico se ha hecho eco de su estudio y de sus conclusiones, mi réplica, se basa en recortes de diversos medios de prensa que si han publicado algo al respecto de forma interesada: 6 Toros 6, El Burladero, El Mundo, ABC, y algunas páginas de países de América Latina, adonde también han llegado sus conclusiones. Todos estos medios han recibido mi contestación y todos las han ignorado, salvo el Diario de La Rioja. Tele 5, a través de su desaparecido programa El Buscador, se dignó a hacer pública una mínima parte de lo que yo he respondido. Han quedado archivadas mis explicaciones, ya grabadas, para el programa La Noria (al parecer por incomparecencia de los taurinos), y quizás en breve, se haga pública una entrevista que me hicieron para las noticias de TVE. Según me han comentado recientemente, hay una amplia oposición en dicho medio para que sean emitidas.
Se nos silencia, pero no debemos callar. La verdad y la razón nos asisten.
Supongo que muchos de los aquí presentes tendréis conocimiento de la existencia del estudio, y por tanto de la aparición por arte de magia del supertoro del S XXI. Sobre esto versará mi charla.
En febrero del año pasado, en la revista taurina 6 toros 6, aparecía un extenso reportaje cuyo título era: “Por qué el toro no sufre”.
En su introducción dejaba claras sus intenciones: “El estudio echará por tierra muchos de los vacuos argumentos de animalistas y anti taurinos”. El cuento que nos cuentan (valga la redundancia) se basa en la determinación de una serie de hormonas que hacen del toro de lidia un animal especial endocrinológicamente, ya que su respuesta ante el estrés y el dolor es totalmente diferente a la del resto de los animales. Aquí, nada más empezar, se constata el primer error en el que incurre en el estudio:
Ninguna otra especie animal ha sido sometida a una lidia así qué, no podemos saber cual sería su respuesta ante tamaña tortura.
Cuando se llega a una conclusión científica de tanta importancia se deberían aportar datos de otras especies sometidas al mismo experimento. No es el caso, y evidentemente nunca lo será. Esto echa por tierra cualquier estudio comparativo.
Más tarde, a lo largo de mi exposición, os ampliaré la información sobre este asunto pero, decir que el toro durante la lidia descarga diez veces más betaenforfinas que la especie humana, es no decir absolutamente nada
Según se nos cuenta, el toro, una vez lidiado, es decir ya cadáver, presenta unos niveles de cortisol (hormona medidora del estrés) inferiores a los que presenta un toro de lidia transportado en un camión, deduciendo por tanto que, el toro sufre más durante el transporte que durante la lidia. Otro nuevo error: Él habla de determinaciones de hormonas durante la lidia, cuando en realidad, la mayoría de los toros analizados estaban muertos en el momento en que se realizaron las extracciones de sangre. Seamos coherentes y hablemos por tanto de un estudio que se realiza en el cadáver de un animal que para su desgracia ha sufrido una lidia.
En el estudio se nos presenta a los toros de lidia divididos en varios grupos:
· Grupo 1: Toros que salen al ruedo y que son devueltos a los corrales antes de ser lidiados. Según el estudio, estos animales que no han sido picados, ni banderilleados, ni han pasado por el estoque ni el descabello, son los que sufren más ya que sus niveles de cortisol en sangre son los más altos. Se nos dice que el toro sufre más estrés durante los primeros cinco minutos que está en el ruedo que durante el resto de la lidia, ya que una vez iniciada ésta, sus niveles de cortisol tienen valores prácticamente normales.
· Grupo 2: Toros que salen al ruedo y que, tras la suerte de varas, son devueltos a los corrales. Los niveles de cortisol en estos animales son anormalmente menores que los determinados en el grupo 1.
· Grupo 3: Toros que salen al ruedo y que, tras la suerte de varas y de banderillas son devueltos a los corrales. Los niveles de cortisol medidos en estos toros son menores que los del grupo 1 y los del grupo 2. Varios aficionados al toreo me han informado que, el número de estos toros es muy pequeño. Es decir, raramente se devuelve un toro a los corrales después de ser picado y banderilleado
.
· Grupo 4: Toros que salen al ruedo y que pasan por todas las suertes de la lidia, incluido el estoque y el descabello. La sorpresa que deparan las mediciones de cortisol en estos cadáveres es asombrosa. Su cortisol es menor que el de los grupos anteriores.
¿Será verdad que el toro de lidia es inmune a la tortura? ¿Será verdad que su respuesta hormonal ante el estrés es única? ¿Será verdad que un toro que tan “sólo” ha sido transportado o que tan “sólo” se ha dado una vuelta por el ruedo, tiene más estrés que los toros que han pasado por una, por dos o por todas las suertes de la lidia? Pues no, no es verdad.
Afortunadamente los médicos y algunos veterinarios preocupados por minimizar el sufrimiento, en este caso psíquico (estrés), tienen respuesta para casi todo. Respuestas a las que por el momento no se ha prestado la más mínima atención.
Él, sigue manteniendo que el estrés durante el transporte es tres veces mayor que durante la lidia. Al parecer, “el tercio de varas sirve para descongestionar al toro, para relajarle”, y en una interpretación muy libre que yo hago de sus conclusiones “para hacerle más llevadero el calvario”. Ésta afirmación ha quedado en entredicho hace mucho tiempo por parte de veterinarios taurinos que dicen lo siguiente al respecto: “Tradicionalmente se decía que uno de los fines de las puyas eran descongestionar al animal, pues como consecuencia del estrés de la lidia se produce congestión. Pero, conociendo el volumen de sangre normal que se pierde como consecuencia de esta suerte (que oscila entre 1.5 litros y 2.5 litros, es decir, menos del 10% del volumen total de sangre circulante), este fin puede quedar en entredicho.
He hablado anteriormente del cortisol, pero, ¿Qué es?:
· Podemos decir que es una hormona natural que fabrican todos los animales desde unas glándulas situadas en zonas próximas a los riñones que reciben el nombre de adrenales.
· Podemos decir que es una hormona íntimamente ligada al estrés. En condiciones normales, los animales tienen una serie de mecanismos para mantener esta hormona en unos niveles adecuados para la vida pero, ante determinadas circunstancias, y una de ellas son las situaciones que provocan estrés, esta hormona, se fabricará en cantidades exageradas. Cada especie tiene por tanto unos valores fisiológicos perfectamente conocidos y determinados, que se verán incrementados ante situaciones que no son las habituales.
· Su descarga está mediada por otras hormonas que son descargadas desde otras glándulas. Es lo que se conoce como eje hipotálamo (CRF)-hipófisis (ACTH)-adrenales (cortisol). Todas estas respuestas hormonales están mediadas por el sistema nervioso, dato sumamente importante que debéis retener para comprender lo que más adelante os contaré.
Y es aquí, en este mecanismo hormonal en que se encuentran implicadas estas tres glándulas y el sistema nervioso, en donde debemos encontrar esa extraña respuesta al estrés de la que nos habla. Es precisamente en la lidia, y en sus tercios, en donde está la respuesta, y es precisamente este estudio el que nos demuestra la brutalidad de todos estos lances a los que es sometido el toro.
Tenemos numerosos datos extraídos de documentos publicados por veterinarios de plazas de toros en los que se nos explica con todo lujo de detalles lo que son capaces de hacer la puya, las banderillas, el estoque y el descabello. Me refiero en concreto a una serie de publicaciones de veterinarios de la Universidad de Córdoba (Luis F Barona y Antonio E Cuesta López), de la Fundación de Estudios Taurinos y de la Unión de Criadores del Toro de Lidia (Fernández Sanz y Villalón González Camino).
La puya mide 9 cm y se divide en dos partes, una de 6 cm de acero encordado y otra de 3 cm de púa piramidal. La función de este instrumento es la de ser clavado en una zona anatómica del toro de lidia llamada morrillo, que es la parte más elevada del cuello, desde la nuca a la cruz. Se trata de una zona con un importante paquete muscular. Es donde asientan los músculos extensores, responsables de los movimientos del cuello y de la cabeza y por tanto del recorrido de los cuernos.
Las puyas, según los taurinos entendidos, sirven para ahormar la cabeza, regular el acornear, quebrantar el poderío, comprobar la bravura, descolgar la cabeza y dificultar el derrote, es decir que ésta no tenga movimientos bruscos. Para conseguir todo esto, la puya debe lesionar la musculatura cervical dorsal y los ligamentos de la nuca. Lo curioso es que se sabe que tan sólo un 4.7% de los puyazos cumplen su misión.
En los estudios anteriormente mencionados tan sólo 13 de los 276 puyazos analizados fueron aplicados en la parte del morrillo, siendo el resto traseros o caídos. El 42.38% fueron aplicados sobre la región de la cruz, el 34.06% justo por debajo de dicha región, el 25.3% en las paletillas y el 16.3% muy trasero (en el dorso o debajo de éste).

Quiere esto decir que no se apuntó al morrillo, sino más bien a la zona de la cruz, donde se encuentran los músculos y cartílagos que unen las extremidades anteriores entre sí y el tronco, y que nada tienen que ver con los músculos extensores y elevadores de la cabeza, y si mucho que ver con la unión muscular de ambas extremidades que es vital para la locomoción del toro.
En conclusión, la consecuencia de picar en dicha zona es restar movilidad al toro, o dificultar su movimiento al afectar al aparato locomotor y no a los músculos del cuello.
En los numerosos tratados publicados por veterinarios taurinos, se puede leer:
Al picar en la zona de la cruz o más trasero, se han llegado a fracturar apófisis espinosas de vértebras torácicas, se han dañado vasos sanguíneos que irrigan músculos importantes para la locomoción, se han seccionado o lesionado ramas dorsales de nervios espinales, que pueden producir, y producen en ocasiones cojeras transitorias o pérdida de manos por inhibición refleja del plexo braquial, que es el centro nervioso del que parten los nervios que inervan las extremidades anteriores (muchos toros, al salir del caballo pierden una o las dos manos por dicha lesión nerviosa). Los puyazos traseros o caídos pueden llegar a perforar la pleura y afectar al pulmón, pues la distancia entre la piel y la pleura es más pequeña, y se puede llegar a producir neumotórax con la consiguiente insuficiencia respiratoria.
Todo lo referido anteriormente no me lo he inventado yo, sino que está publicado por los veterinarios nombrados anteriormente.
También se sabe que las puyas son capaces de infringir heridas de hasta 30 cm de profundidad (con una media de 25 cm). Se sabe que la mayoría de estas heridas presentan hasta 5 trayectos diferentes. Se sabe que el picador hace uso de trucos para castigar más si cabe al toro. Me refiero a lo que en términos taurinos se conoce como el “barrenado” (consiste en girar la puya como un sacacorchos) y el “mete saca”, que hace que un puyazo sea como si se hubiera picado al toro 7.4 veces, y que impide al toro huir cuando siente dolor. Hablamos de un animal de 500 kilos que tiene que embestir contra un peso de 1000 kilos (caballo, picador y apeos).
En las publicaciones a las que he hecho anteriormente referencia también se puede leer:
• “Es preciso no olvidar que con sólo alcanzar los músculos del raquis, el animal puede quedar profundamente lesionado”
• “Hay que tener presente que la puya tiene una gran facilidad para penetrar mucho más de su longitud, y por eso, cuando el puyazo es trasero y la distancia de los cuerpos vertebrales a la piel es menor, pueden alcanzarse los mismos con producción de hemorragias que muchas veces no se exteriorizan sino que pueden afectar al canal medular con compresión de la médula”
• “Cuando el puyazo se realiza caído y afecta a los músculos inervados por nervios procedentes del plexo braquial, que es responsable de la inervación de todo el miembro anterior, se puede producir una inhibición refleja del plexo braquial de cada lado a través de la médula”
• “El toro sale tocado del caballo en la columna vertebral y se pueden producir lesiones en la parte alta de las costillas”
• “Al embestir el toro y no poder con el caballo y el picador, las delicadas articulaciones de las manos sufrirán, lo que facilitará el meter la puya en la zona vertebral”,
• “La mala colocación de las puyas y las malas artes provocan hemorragias mayores de las deseadas, que pueden llegar a un 18% cuando lo normal sería de un 10%. Un toro tiene por término medio 38 litros de sangre (75 ml/kg de peso). Sobre el volumen de sangre de un toro, debo decir (y desconozco si será un error de imprenta), que el profesor Illera, afirma en sus respuestas a 6 toros 6, que un toro tiene 66 litros de sangre, exactamente el doble de lo que en realidad tiene.
El siguiente instrumento de tortura que se utiliza en la lidia son las banderillas. Se trata de una especie de arpones de 6-8 cm de longitud. Son colocadas en las zonas en donde se aplicaron las puyas. Su función es desgarrar músculos, nervios y vasos sanguíneos, y provocar una mayor pérdida de sangre, gracias al efecto de la gravedad que provocan sus soportes con el movimiento del toro durante el resto de la lidia. Con el objeto de que no se desprendan, y por tanto que cumplan su función, llevan un arpón de 16 mm de ancho.
El estoque es una espada curvada de 80 cm. La colocación “ideal” sería en lo que se conoce con el nombre de hoyo de las agujas, que son dos. Se sitúan a la derecha y a la izquierda de la columna vertebral a la altura de la 3ª y 4ª vértebra dorsal. Su fin es la lesión o corte de la vena cava caudal, lesión de la arteria aorta posterior, y a veces, lesión de los vasos de la entrada del pecho que forman el tronco braquiocefálico. Si el torero acierta (cosa que no sucede casi nunca) se produce la muerte en pocos segundos y sin vómitos. Tras una serie de espasmos y temblores el toro cae, normalmente patas arriba.
Lo que sucede con más frecuencia es que el estoque lesiona cordones nerviosos laterales a la médula, lo que provoca la desconexión de todo el aparato motor de la caja torácica, lo que a su vez provoca una gran lesión del pulmón, que incluso puede llegar a destrozar la base del corazón si el toro es brevilíneo. Se verán afectados los pulmones y los grandes bronquios: La sangre pasa del pulmón a los bronquios, de allí, llega a la traquea, y sale al exterior por la boca y la nariz, a veces a borbotones.
En otras ocasiones, se atraviesa el diafragma, lo que provocará la muerte del toro por asfixia, ya que le produce una parálisis por lesión del nervio frénico. El toro tendrá hipo y andará hacía atrás.
Se dan casos en que las estocadas son tan traseras que pueden llegar a lesionar el hígado y la panza.
En otras ocasiones veremos unos pequeños hilos de sangre en la boca y en la nariz. Esto sucede cuando el estoque ha tocado la parte más externa de los pulmones y el toro se tragará su propia sangre.
La tortura finaliza con el descabello y/o la puntilla. El descabello se realiza con una espada similar al estoque pero es recta y tiene un tope de 10 cm. Se introduce en el primer espacio intervertebral y su objetivo es seccionar la médula. Se dan casos de toreros que han necesitado hasta 21 descabellos para alcanzar su objetivo. Si con esto no se consigue el fin perseguido, se hace uso de la puntilla, puñal de 10 cm de longitud.
Una vez analizadas, según lo expuesto anteriormente, las numerosas y graves lesiones que sufre el toro, es el momento de explicar una de las razones, para mí la principal, del por qué los valores de cortisol en el toro lidiado no sean los que deberían ser.
Para ello transcribiré diversas conclusiones extraídas de trabajos de medicina científicamente contrastados:
• “Trabajos experimentales clásicos demostraron que para que ocurran ciertas respuestas endocrinas, como es la que media la liberación de cortisol a través de la ACTH, es necesario que estén intactos el estímulo neuronal y la transducción de la señal al sistema nervioso central”
• Y añade: “Por ejemplo, no existe respuesta de ACTH a operaciones en pacientes parapléjicos con transección de la médula espinal a nivel de la vértebra torácica 4”
• “La respuesta a estímulos nociceptores no activan la respuesta hormonal (la medida en el estudio) a menos que estén intactas las vías neuronales”
• “La respuesta puede amortiguarse o evitarse por lesiones neuronales (demostrado con bloqueos anestésicos) o de médula espinal”.
Yo opino que, este tipo de lesiones, son muy similares a las que producen las puyas en el sistema nervioso del toro.
Por tanto, después de saber las lesiones neurológicas que son capaces de provocar las puyas, las banderillas, el estoque y el descabello:
• ¿Será racional pensar que la respuesta hormonal anormal en lo que respecta al eje hipotálamo-hipófisis-adrenales tiene su por qué?
• ¿Es lógico que el toro transportado o que el que ha salido al ruedo y no ha sido lidiado tenga más cortisol que el que ha sido parcial o totalmente lidiado? Es lógico, porque esos toros tienen su sistema nervioso intacto.
• ¿Es lógico que los toros parcialmente lidiados tengan más cortisol que los cadáveres a los que se ha sacado sangre después de sufrir las puyas, y las banderillas, y cuya médula espinal ha sido finalmente seccionada en su totalidad? Claro que es lógico.
Por si fuera poco, existe otro mecanismo hormonal descrito por Selye hace muchos años, y que tiene vigencia en la actualidad. Se conoce como Síndrome General de Adaptación.
Ante una situación de amenaza para su equilibrio, todos los organismos emiten una respuesta con el fin de intentar adaptarse. Selye define este fenómeno como el conjunto de reacciones fisiológicas desencadenadas por cualquier exigencia ejercida sobre el organismo por la incidencia de cualquier agente nocivo llamado estresor. Se puede definir pues, como la respuesta fisiológica específica del organismo ante cualquier demanda o agresión, que pueden ser tanto físicas como psicológicas.
No me extenderé demasiado en la descripción de este fenómeno, pero os diré que pasa por tres fases:
• Fase de alarma (con dos sub-fases, la de shock y la de contra shock), en las que se produce inicialmente una importante descarga de adrenalina, y posteriormente de ACTH, y como consecuencia de cortisol.
• Fase de resistencia o adaptación en que el organismo intenta superar, adaptarse o afrontar la presencia de los factores que percibe como una amenaza. Los niveles de corticoesteroides se normalizan, y desaparece la sintomatología del estrés pero, si el estímulo es recibido una y otra vez, suele suceder que aparezca una hipertrofia de la corteza adrenal, que establece un nivel de vitalidad por encima del que partimos.
• Fase de agotamiento que ocurre cuando la agresión se repite con frecuencia o es de larga duración, y cuando los recursos del animal para conseguir un nivel de adaptación no son suficientes.
Ya he dicho antes, que mi explicación a los anormales niveles de cortisol que presenta el cadáver del toro lidiado, se deben a las lesiones neurológicas descritas, pero también algunos etólogos y la doctora Susana Muñoz, achacan esta falta de respuesta al estrés, al agotamiento fisiológico al que es conducido el toro a través de la lidia. Quiere esto decir que no sabemos por que momentos de la curva de Selye estaban pasando los toros analizados, ya que las extracciones de sangre no se producen en momentos puntuales de las diversas suertes por las que pasa el toro, sino que son realizadas a posteriori, es decir, cuando los toros vuelven a los corrales vivos (los menos) o muertos (los más). No se trata por tanto de un estudio secuenciado, que sería indispensable para llegar a las conclusiones a las que se quiere llegar. Pudiera ser que la suma de factores condujera a esta atípica respuesta.
Existen otras sustancias que el profesor Illera ha encontrado en grandes cantidades en los cadáveres de los toros lidiados. Estas sustancias se engloban dentro de las denominadas catecolaminas, y son la noradrenalina (producida por el sistema nervioso simpático) y la adrenalina (producida por la médula adrenal). Dice en sus declaraciones que estas sustancias se encuentran en una mayor cantidad en los toros lidiados que en los transportados, cosa totalmente lógica.
La noradrenalina es segregada por las terminaciones nerviosas simpáticas, aumentando su concentración principalmente en el estrés de tipo físico, en situaciones de alto riesgo o de agresividad.
Estas sustancias son las encargadas de poner al organismo en estado de alerta preparándolo para luchar o huir. Curiosamente la adrenalina y la noradrenalina se elevan enormemente cuando se somete un animal a una situación de estrés y aumentan proporcionalmente a la intensidad y la gravedad de las lesiones. Si el toro lidiado tiene más catecolaminas en su sangre que el que no ha sido lidiado es evidente que éste último ha sufrido más.
Las concentraciones de catecolaminas en sangre consecutivas a una lesión se correlacionan mejor con el volumen de pérdida sanguínea y se observan además después de todas las formas de shock:
• Aumento de la coagulación.
• Incremento del ritmo cardiaco que puede desembocar en hipertensión arterial.
• Vasodilatación muscular y vasoconstricción cutánea.
• Incremento de la producción de tiroxina.
Es normal encontrar elevaciones importantes de estas sustancias como respuesta a estímulos como hipotensión, hipovolemia, hipotermia, hipoglucemia, hipoxia, dolor, ansiedad, y miedo. Es importante conocer que estas sustancias se utilizan en medicina y veterinaria cuando se requiere un efecto rápido y sinérgico sobre la función cardiaca. Por ejemplo, en una urgencia médica como es la insuficiencia cardiaca congestiva descompensada o simplemente una insuficiencia cardiaca aguda, su administración puede salvar la vida.
La segunda parte de éste desvarío científico, se basa en la aparición de unas sustancias denominadas betaendorfinas que el profesor Illera ha encontrado en grandes cantidades en el cadáver del toro lidiado. Su presencia, al contrario que el cortisol, es mucho más alta en estos toros que en los transportados en un camión o en los que salieron al ruedo y fueron devueltos a los corrales antes de pasar el calvario de las diversas suertes de la lidia.
Nuevo error del estudio al calificar a las betaendorfinas como hormonas neutralizadoras del dolor. Como he dicho anteriormente, en sus manifestaciones dice que, el toro lidiado descarga diez veces más betaendorfinas que la especie humana., y cómo he dicho antes, repito la pregunta: ¿alguno de ustedes ha sido lidiado?
Existen numerosos estudios sobre estas milagrosas sustancias, que algún “descerebrado” catalogó como las hormonas de la felicidad. Se sabe que se descargan en grandes cantidades durante el ejercicio, durante el consumo de drogas, y durante el acto sexual en la especie humana, pero también se sabe que son, junto con el cortisol, uno de los mediadores más importantes en las situaciones de estrés. Se sabe también que su descarga aumenta en casos de hemorragias para reestablecer el volumen de sangre circulante o proporcionar sustratos de energía. También aumentan cuando se produce lo que se conoce como Síndrome de choque circulatorio, así como cuando hay un shock neurogénico y trastornos ventilatorios.
A ver como se explica esto: El toro lidiado tiene menos cortisol que el esperado, con lo que se concluye que sufre poco estrés pero, resulta que su sangre está inundada de betaendorfinas que, curiosamente también se producen por el estrés. Y mi pregunta va más lejos: ¿Si las lesiones provocadas en el sistema nervioso por las puyas, las banderillas, el estoque y el descabello, impiden una normal respuesta hormonal en cuanto a la ACTH y el cortisol, ¿Por qué sí se produce con respecto a las betaendorfinas?
Pues una vez más, la medicina humana tiene respuestas para casi todo:
• “Se ha demostrado que la descarga de betaendorfinas se produce también a través de mediadores celulares, a través del sistema inmune, localmente en la zona donde se produce el dolor, es decir a nivel de los tejidos dañados”
• “Lo hace liberando lo que se denomina POE. El POE más abundante liberado por los linfocitos (células del sistema inmune) es la betaendorfina”
• “Su liberación a partir de células inmunes se produce principalmente por acción de la CRF (hipotálamo), de la interleucina 1 beta, de la interleucina 6 y del factor de necrosis tumoral alfa”
• “Ésta regulación sería la responsable de la respuesta que aparece cuando se produce la agresión en una zona denervada o bloqueada por lesiones neurológicas importantes, ya que no existe el estímulo neurológico aferente”.
Volvemos de nuevo a la importancia que tienen las lesiones neurológicas producidas por las suertes de la lidia a nivel del sistema nervioso.
Lo cierto es que es un error mayúsculo considerar a las betaendorfinas como sustancias neutralizadoras del dolor. Son muchos, numerosos, los estudios realizados en medicina humana que demuestran sobradamente que así es. La mayoría han sido realizados en mujeres de parto, y revelan que a mayor dolor (expresado por las mujeres a través de entrevistas después de dar a la luz) mayor es el valor de betaendorfinas detectadas en su sangre.
Está científicamente demostrado que en los partos distócicos, es decir, en aquellos en que hubo mayor sufrimiento fetal, tanto la madre como el feto contenían en su sangre un mayor valor de betaendorfinas.
Esto contradice lo que se nos cuenta, ya que según él, estas sustancias serían capaces en el toro de lidia de neutralizar el dolor. ¿Por qué en el toro de lidia sí y en el resto de las especies no?
Curiosamente las mujeres que recibieron cursillos de preparación para el parto fueron las que menor dolor manifestaron, y casualmente eran las que tenían niveles de betaendorfinas menores en su sangre. Queda claro según esta última apreciación que estas mujeres sintieron menos estrés y menos dolor a la hora de dar a luz, y por tanto su organismo descargó menos betaendorfinas. Estas mujeres por tanto, estaban más preparadas para afrontar una experiencia estresante y dolorosa como es el parto, y por ello sintieron menos estrés y menos dolor lo que condujo a una menor descarga de betaendorfinas.
Podemos decir por tanto que las betaendorfinas no son neutralizadoras del dolor, sino medidoras y mediadores de él y del estrés. A mayor dolor y mayor estrés, mayor cantidad de betaendorfinas en la sangre. Puedo decir que estas sustancias naturales han sido purificadas e inoculadas como analgésicos y que nunca han sido capaces de neutralizar el dolor, salvo cuando se administraron por vía intracraneal, y además, su vida media es sumamente corta.
No quiero incurrir en el error que se incurre en el estudio, es decir en comparar especies. A mí no se me va a ocurrir decir que el parto de una vaca es igual de doloroso que el de una mujer, porque estaría faltando a la verdad.
Para concluir diré, que gracias al estudio, a las mediciones de ACTH, de cortisol, de noradrenalina, de adrenalina y de betaendorfinas, sabemos que el toro lidiado sufre durante veinte minutos aproximadamente una de las mayores torturas a las que puede ser sometido gratuitamente un animal. Sus conclusiones, sin él quererlo, nos han ayudado a comprender lo que esconde en realidad detrás de la “fiesta nacional”.
Y para terminar, esperando no haberos aburrido demasiado, os diré que el profesor Illera incurre en una nueva contradicción que a mí me parece más grave que las anteriores:
En el año 2002, se publicó una tesis doctoral con el título: “Influencias de la lidia sobre los perfiles hormonales plasmáticos en el ganado bravo”. En el resumen de dicha tesis, se puede leer entre otras cosas: “A la vista de los resultados obtenidos, se observa que la lidia provoca un aumento significativo de las concentraciones de cortisol y de corticosterona (ACTH), tanto en novillos como en toros”. Los grupos de toros analizados para esta ocasión son los mismos que han sido analizados en el estudio del que os he hablado. Curiosamente, ésta tesis fue dirigida por el profesor Illera. Cinco años después de publicarse esto, asistimos a la presentación de un estudio, que también forma parte de una tesis doctoral, pero que dice todo lo contrario.
Conclusiones parecidas ya fueron publicadas en el año 1996 por una importante revista científica francesa (Renueve Medecine Veterinaire), en cuyo estudio se decía:
En este trabajo hemos estudiado la activación del eje corticotropo en el toro de lidia después de la corrida, por el cruce de la estimación de parámetros indicadores directos (concentraciones sanguíneas de cortisol y de ACTH) e indirectos (num. De glóbulos blancos, fórmula leucocitaria, glucosa sérica y colesterol suprarrenal). También se ha estudiado la relación entre la activación del eje corticotropo y el comportamiento manifestado por los animales a lo largo del combate. Se han comparado los toros toreados en la feria de San Fermín con los de la feria del Pilar. La diferencia fundamental de estas dos ferias reside en el encierro que solo se practica en Pamplona. La existencia de una respuesta de stress aparece en la mayoría de los toros estudiados por la presencia de signos tanto directos como indirectos de la activación del eje corticotropo. Sin embargo, los toros toreados en Pamplona han tenido una respuesta de stress más intensa. También se ha observado que en Pamplona el porcentaje de animales con caídas es significativamente más débil que en Zaragoza. Una razón de estas diferencias podría encontrarse en el encierro. Éste podría constituir un estímulo previo de la activación del eje corticotropo pudiendo provocar este aumento de la respuesta del eje de cara al stress del combate.
Podríamos pensar en función de los estudios mencionados, el que se ha hecho público en febrero de 2007, y el que se publicó en 2002 ( que corrobora el de la revista francesa a la que he hecho referencia publicado seis años antes) que existe una profunda contradicción entre ambos.
Lo que si queda demostrado sea cual sea el que se ajusta más a la realidad, es que la lidia supone un importante estrés para el toro, y que tendrán que ser los que han incurrido en la contradicción los que nos den explicaciones.
En cuanto al dolor que se infringe al toro, las altas tasas de betaendorfinas que se han detectado en sus cadáveres dejan claro que ha sido enorme, considerando a estas hormonas como lo que son, es decir, mediadoras y medidoras del dolor y del estrés, y de ninguna manera neutralizadoras de los mismos.
José Enrique Zaldivar Laguía
Veterinario.
Os dejo y recomiendo sus blogs:
Cavicornio
"Blog Veterinario"


domingo, 22 de agosto de 2010

La tesis del Dr Illera, por Público.es

http://www.publico.es/240174/extrana/tesis/veterinarioque/encandila/lobby/taurino
La extraña tesis del veterinario que encandila al lobby taurino
Un profesor dice haber insertado chips al toro en plena lidia que prueban que no sufre dolor.


El profesor Juan Carlos Illera del Portal lleva varios años dando conferencias por todo el mundo, recibiendo premios y concediendo entrevistas a importantes medios de comunicación gracias a un estudio titulado Regulación neuroendocrina del estrés y dolor en el toro de lidia. En dicho informe y en las charlas que concede ante audiencias entregadas, Illera sostiene que el toro de lidia, por sus particulares características, ha generado una "respuesta neuroendocrina" que ha modificado su umbral de dolor.

Entre otros, Illera sostiene que el toro regresa al picador después del primer puyazo (con un arma de nueve centímetros) porque es capaz de bloquear tan rápidamente los neuroreceptores que para cuando recibe el segundo puyazo, ya "no siente ningún tipo de dolor".
Los veterinarios ponen en duda los métodos del profesor Illera

Desde la segunda mitad del siglo XX, a medida que crecía el movimiento antitaurino, han sido varios los autores que, desde una perspectiva supuestamente científica, han tratado de avalar con datos que el animal no sufre durante la lidia. El último de ellos y el más famoso es el profesor Illera. Estos autores muestran al toro bravo como un animal sobrenatural que, tras años de selección artificial en las dehesas, ha sido aupado a una condición genética sin parangón por su capacidad de afrontar el castigo.

Los trabajos de estos negacionistas del dolor del toro han logrado que uno de cada diez españoles esté convencido de que el toro bravo no sufre mientras dura la lidia. Una proporción que crece hasta el 17% cuando la controversia se le plantea a un ciudadano que se define a priori como aficionado a los toros, según un estudio de 2007 realizado por la Junta de Castilla-La Mancha.

Pero aunque sean convincentes, estudios como el de Illera deben someterse al escrutinio de los colegas mediante su publicación en alguna revista científica. Illera defiende que su trabajo verá la luz en Hormones and behaviour, aunque hasta ahora sólo se lo han publicado en 6 toros 6. En Hormones and behaviour, ni siquiera han oído hablar del trabajo de Illera, según han confirmado a Público sus editores.
El 17% de los taurinos cree que el toro no sufre durante las corridas

Este profesor de la Universidad Complutense asegura que para hacer sus mediciones en las hormonas del animal, inserta un microchip en las reses en cuatro momentos distintos de la lidia.

Illera dice haberlo hecho ya con un total de 3.200 toros 680 en Las Ventas, a lo largo de 15 años. Ninguno de los veterinarios fisiólogos consultados tiene noticias de que algo así se pueda hacer.

Pero Illera sigue con sus investigaciones. En la actualidad, está realizando el mismo trabajo en matadores de toros, para medir su estrés. "Llevamos estudiada la respuesta de nueve toreros y estamos hallando resultados igualmente excepcionales en la capacidad del matador de hacer frente a situaciones de grandísimo estrés en los que se está en juego su vida", defiende el profesor. ¿Toreros, un veterinario? "También soy licenciado en Medicina", responde.

El profesor Illera no es un outsider que va por libre. Además de los viajes que le proporciona la Mesa del Toro, el lobby protaurino, este investigador da charlas habitualmente en los distintos colegios de veterinarios de cada provincia. El año pasado, Illera recibió además la más importante condecoración de la agrupación profesional malagueña por este trabajo, a pesar de ser tan contestado entre sus colegas universitarios.
"Confundir a la gente"

Para el presidente del Consejo de Veterinarios de España, Juan José Badiola, es "normal que exista una controversia entre el debate profesional y el debate científico".

"Es verdad que el hecho de que Illera no publique su trabajo lo pone en entredicho", reconoce Badiola, a quien le "sorprende un poco" que el polémico profesor tenga a su disposición tantos altavoces oficiales para repetir sus teorías. "Existe el peligro de confundir a la gente", añade Badiola, "aunque tratándose de un profesor universitario, no tengo por qué dudar, en principio, de su honestidad".

Las agrupaciones ecologistas y la Asociación de Veterinarios Antitaurinos (AVAT) creada ad hoc para contestar a las teorías de Illera son muy críticas con la agrupación profesional que preside Badiola. Estos activistas denuncian que la carrera veterinaria depende aún demasiado de los puestos de trabajo que genera la tauromaquia y que por eso "no permiten que se alcen voces críticas contra la lidia". Lo dice José Enrique Zaldívar, vicepresidente de AVAT, quien señala que el medio centenar de sus asociados están "atemorizados por sus compañeros protaurinos, que ganan mucho dinero gracias al sufrimiento de los toros". "Se sirven de Illera para justificar su trabajo", asegura.

Según datos del propio Consejo General de Colegios Veterinarios, de los 27.000 profesionales colegiados en España, alrededor de 3.500 desarrollan su profesión en el mundo taurino.

miércoles, 18 de agosto de 2010

Sangre en la arena

argumentos...

''argumentos'' 17 de Ago, a las 16:19

Muchos pensamos que las corridas de toros son una práctica inhumana, que no tiene cabida en nuestra sociedad. Aquí se rebaten 10 de los más típicos “argumentos” que suelen esgrimir los enfermos que disfrutan con esta crueldad innecesaria:

1. ”La corrida de toros es un deporte” La definición de deporte según la RAE: “actividad física, ejercida como juego o competición, cuya práctica supone entrenamiento y sujeción a normas”; hasta aquí podríamos estar de acuerdo. Pero, decir que el toreo es un deporte de competencia igualitaria entre dos rivales es falso, pues esta condición no se cumple. Los sucesivos escándalos por el afeitamiento de los toros (cortar o limar la punta de los cuernos al toro para que su lidia resulte menos peligrosa) o las investigaciones que han dejado ver la manera en que los toros son preparados para la corrida en toriles echan por tierra una afirmación como que el enfrentamiento se da entre dos rivales en iguales condiciones. Hoy una corrida de toros es un espectáculo de engaño y falsedad, donde los matadores se enfrentan a un animal completamente minado en sus facultades físicas mediante el cansancio y el dolor.

2. ”Los toros son una tradición, y las tradiciones hay que mantenerlas” ¿Desde cuándo las apologías de la violencia y la destrucción son dignas de perpetuamiento histórico? Tradiciones como la ablación femenina o la esclavitud -que aún persisten hoy en día- nos horrorizan … ¿por qué no una tradición cruel y sádica como la “fiesta” de los toros? Porque se trata de animales, seres autómatas para algunos, o medios al servicio de los fines humanos, para otros. Las tradiciones sustentadas en la violencia y el aniquilamiento no hacen más que perpetuar estos comportamientos como dignos de práctica y seguimiento: si podemos matar un animal, ¿por qué no podremos matar también a nuestro enemigo político, o a todo aquel contra el que nuestras diferencias se vuelquen? Las tradiciones deben ser soporte de lo que nos define y construye, pero también de lo que esperamos en el futuro. La pretendida racionalidad de nuestras sociedades y los nobles objetivos pacíficos en el mundo están amenazados si dejamos que este tipo de tradiciones sean fundamento formativo de las nuevas generaciones.

3. ”Las corridas de toros son un arte” El arte es un proceso de creación y construcción, que da vida, no la quita. Como interpretación de una representación mental, algunos autores han definido al toreo como seductor, en tanto niega lo absurdo y trágico de la muerte humana, trascendiendo y humillando la animalidad del toro. Para Hilda Salmerón, el toro le recuerda al hombre la angustia por lo limitado de su naturaleza animal, y se proyecta en una superioridad simulada ideando instrumentos de tortura y lidiando al toro con ellas a través de las diferentes suertes o lances de la corrida. Con ello, el torero representa la trascendencia a su propia condición mortal, a su propia condición animal. Sin embargo, lo que sucede no es el enfrentamiento de toro con torero, sino un animal contra el arsenal del torero. Éste destruye y aniquila, en búsqueda de la ansiada “inmortalidad” que consigue efímeramente bajo el disfraz de la fama, de salir por la puerta grande y del premio de las orejas y/o la cola de un pobre animal que ha sido la víctima de la farsa. Este arte no construye ni da valor. Antes bien, destruye todo lo enaltecedor del arte para la vida humana.

4. ”El toro muere dignamente” La dignidad es un valor y una categoría construida por los humanos para simbolizarnos cosas. Pero aquí es utilizada para describir desde la perspectiva del toro lo que la muerte simboliza(ría) para él. Para un animal como el toro, el dolor es el dolor y la muerte es la muerte, no son dignas ni indignas. La muerte es el fin de su vida. Y mientras más rápido y de golpe suceda, mejor —al menos, esa sería para los humanos una muerte ideal. Para un toro, la corrida es la muerte inminente; porque se diga o no, toro que pisa la arena termina en la sala de despiece (aún los indultados, pues tras irse a la dehesa la mayoría muere por las heridas recibidas). ¿Es digna una muerte lenta, dolorosa, torturante, asfixiante? ¿Una muerte en la que un toro es obligado a someterse a las torturas de un equipo de sádicos que dicen amar y respetar a los toros? (me imagino que los aman como una quimera y un ideal; si no, no me explico la tortura a la que someten a cada ejemplar en la arena). Eso no es dignidad.

5. ”Los toros son cultura” En 1980, la UNESCO, máxima autoridad mundial en materia de cultura, emitió su opinión al respecto: “La tauromaquia es el malhadado y venal arte de torturar y matar animales en público y según unas reglas. Traumatiza a los niños y a los adultos sensibles. Agrava el estado de los neurópatas atraídos por estos espectáculos. Desnaturaliza la relación entre el hombre y el animal. En ello, constituye un desafío mayor a la moral, la educación, la ciencia y la cultura”. La cultura entendida según la RAE como “conjunto de modos de vida y costumbres, conocimientos y grado de desarrollo artístico, científico, industrial, en una época, grupo social, etc.” sólo será constructiva y válida mientras apueste por dar valor al ser humano, transformarlo en un ser más sensible, más inteligente, y más civilizado. La crueldad que humilla -a humanos o animales- y destruye por el dolor jamás se podrá considerar cultura. Esas sólo serán costumbres odiosas contra el mundo y contra sí mismos. Aún así, la AIT (Asoc. Internacional de Tauromaquia) ha pedido a la UNESCO que la tauromaquia sea considerada parte de los “Bienes Intangibles del Patrimonio de la Humanidad”. Sólo si la violencia, la crueldad y la barbarie son consideradas “Patrimonio de la Humanidad”, esta petición podrá ser aceptada.

6. ”Son parte de la tradición religiosa, que honra a la virgen y a algunos santos” Este es un gravísimo error. La Iglesia, en varias oportunidades, ha condenado la celebración de fiestas en que se torturen y maten animales. El papa Pío V en 1567 promulgó una bula en que “condena estos espectáculos torpes y cruentos”, estableciendo pena de excomunión para clérigos, emperadores, reyes y cardenales que fomentaran dichos espectáculos. En 1920 el secretario del Estado Vaticano, cardenal Gasparri declaró que “la iglesia continúa condenando en alta voz, tal como lo hiciera el papa Pío V, estos sangrientos y vergonzosos espectáculos”. Juan Pablo II, haciendo un estudio de la Biblia dice que “el hombre, salido de las manos de Dios, resulta solidario con todos los seres vivientes, como aparece en los salmos 103 y 104, donde no se hace distinción entre los hombres y los animales”. ¿Por qué los sacerdotes que promueven las fiestas patronales y las iglesias encargadas de ellas, hacen caso omiso de estas palabras de sus líderes? Será por motivos económicos, imagino; “Poderoso caballero es don Dinero” (Quevedo).

7. ”Sin corridas no habría toro bravo, éste desaparecería” El toro es un animal herbívoro. Gran parte de su vida consiste en buscar pastos para alimentarse, y no es bravo sino en las luchas territoriales, en la lucha por la reproducción y/o en situaciones de peligro. El toro es artificialmente manipulado y provocado para que responda de manera agresiva al torero. La casta brava de los toros ha sido genéticamente manipulada por el hombre para que sus ejemplares sean agresivos, tal como se han manipulado los ganados lecheros o de carne. En este caso, que se termine la fiesta de los toros significará el fin de la bravura del toro que es económicamente explotada por las ganaderías. No significa el fin de los toros, porque toros más -o menos- bravos pueden darse en otras sub-especies de toros. (Ver más)

8. ”El toro no sufre” Como cualquier animal cefalizado y con un sistema nervioso central, sí siente: si vemos a una mosca posarse sobre el lomo de un toro, apenas la percibe éste trata de espantarla. ¿Cómo no sentirá un toro la puya, las banderillas o la espada? ¿O acaso el toro se orina y defeca en la corrida, porque le da pánico escénico? Peor si pensamos que en los toros no sólo éste es torturado, muchas veces los caballos de rejoneadores o picadores también caen heridos… Y ellos también sienten.

9. ”El toro bravo nació para eso” El toro bravo fue criado y predeterminado por los criadores para ese destino. Fue un capricho y una voluntad humana, movida por diferentes intereses para los que el animal era un medio, lo que selló su suerte con ese destino. Ni dios ni la patria ni la tradición hicieron del toro bravo lo que es. Fue el hombre quien lo manipuló y lo llevó a la medida de sus deseos. ¿Es justo darle vida a un animal para quitársela en un acto pleno de dolor y crueldad?

10. ”El que quiera ver los toros que los vea, y el que no, que se vaya” Podría decirse lo mismo de la pederastia: el que quiera hacerlo que lo haga, los otros, que hagan vista gorda y sigan su vida. Las temporadas taurinas, las escuelas y las ganaderías se financian con dineros públicos a través de donaciones, exenciones de pago de tasas, subsidios. Un porcentaje importante de personas que están contra las corridas de toros (68.8% de los españoles) no querrían que sus impuestos se destinasen al fomento de esta cruel tradición. Es fácil vivir la vida no mirando lo feo que ésta tiene. El regocijo en la tortura y la muerte de un animal son símbolos inequívocos de cierta decadencia -al estilo de la Roma del pan y el circo-. Pero hay quienes no podemos mirar hacia otro lado cuando un animal sufre, y no tenemos reparo en quejarnos frente a esto, tenga la tortura forma de torero, matarife, maltratador, vendedor de mascotas o empresario de entretenimientos que exploten animales…

Finalmente, me pregunto ¿Por qué han de darse argumentos contra las corridas de toros? ¿Acaso la crueldad no es crueldad siempre, independientemente de si la víctima que la recibe es humano o animal? No deberíamos dar estos argumentos si los seres vivos humanos o animales fueran plenamente respetados en su ser individual…; sin embargo eso no sucede hoy en día. Por eso, rebatir los falsos argumentos es clave para motivar los cambios que nuestras sociedades necesitan para mejorar.

sábado, 7 de agosto de 2010

sobre lobos y perros

En el mundo del adiestramiento algunas cuestiones suelen reaparecer cada cierto tiempo levantando opiniones entusiastas tanto a favor como en contra, una de ellas es el uso de comparaciones entre perros y lobos salvajes.

La polémica sobre perros y lobos es bastante actual en biología, voy a intentar exponer brevemente (pero no me va a salir ;) ) cómo está la cosa, para que quien opine lo pueda hacer con base científica.

Hasta hace unos años el perro y el lobo eran considerados dos especies distintas desde el punto de vista de la taxonomía, la taxonomía agrupa a los animales en base a lo cercanos o lejanos que se crea que estén entre sí. La evaluación de esta cercanía evolutiva se hacía tomando en cuenta similitudes y diferencias anatómicas y morfológicas (forma y estructura, vaya). Esta manera de clasificar era un poco “a ojo” y dependía de la perspicacia del analista para interpretar lo que veía. Con este criterio se había separado a lobos y perros en dos especies diferente: canis lupus y canis familiaris.

A partir de los desarrollos en estudio del genoma cambia la manera de categorizar de la taxonomía, los estudios de ADN han tenido como consecuencia la revisión de múltiples especies, cambiando sus nombres científicos para sacarlos o meterlos en una u otra categoría. Esta revisión encontró datos concluyentes para demostrar que el perro pertenecía a la especie “lupus”, por ello las entidades de clasificación taxonómica más relevantes a nivel mundial la ITIS (Integrated Taxonomic Information System) y Mammals Species of the World actualmente clasifican al perro como canis lupus familiaris, una subespecie de lobo.

¿Esto quiere decir que la ciencia nos dice que los perros y los lobos salvajes son iguales y podemos hacer un paralelismo estricto? ¡Ni mucho menos!

La etología actual ha demostrado que la ecología determina la conducta, por ejemplo los lobos ibéricos (canis lupus signatus) se agrupan en manadas pequeñas con una pareja adulta y uno o dos añojos, siendo el máximo observado de siete individuos, lo que hace sus interacciones sociales sencillas y poco evolucionadas en comparación con, por ejemplo, los lobos árticos (canis lupus arctos) en los que se han llegado a observar manadas cercanas a la treintena de individuos, con relaciones sociales obviamente más complejas. Esto lo determina el tamaño de las presas y del territorio vital (home range).

La diferente ecología determina las técnicas de caza, en el lobo ibérico se dan el acecho o la batida según la presa, técnicas que no se dan en otras subespecies de lupus:

Texto tomado de Signatus.org:

“Frente a los rebaños domésticos, los lobos suelen actual coordinadamente, poniendo en práctica la técnica del acecho. Si su labor se ve dificultada por la presencia de perros pastores, uno de los lobos se deja ver, atrayendo sobre sí la atención de los perros.
Cuando se trata de capturar conejos, uno o varios lobos actúan a manera de batidores, mientras los demás se mantienen a la expectativa, por lo regular cerca de la entrada de la conejera, adonde la presa acosada acudirá buscando refugio.”

signatus.org

También referenciado por:

faunaiberica.org

animalesenextincion.es

O sea que no todos los lobos se comportan igual, pero es que –además- en los perros se ha dado un proceso de domesticación, proceso que, gracias al trabajo de Belíayev, sabemos que cambia la manera de aprender y relacionarse con el entorno.

Belíayev trabajó con zorros destinados a su explotación para la industria peletera, el planteamiento era que si se domesticaban su manejo sería más fácil y económico. Al cabo de pocas generaciones tenían animales que se dejaban manejar e interactuaban con el hombre de forma amigable, pues bien se comprobó que estos animales domesticados tenían mayor capacidad para el aprendizaje operante, mayor plasticidad social, menor rigidez instintiva y menor afrontamiento cognitivo de los problemas (Beliáyev 1969, 1979, 1981, 1982), además la historia termina bien para los zorros: la domesticación les cambiaba el color y ya no valían para piel :) :) :)

Estas diferencias, entorno vital y domesticación, dan como resultado que todos los autores científicos acepten hoy que lobos y perros son eto-especies diferenciadas (especies que se diferencian por su comportamiento), estas diferencias tan acusadas hacen que cada vez más etólogos planteen una nueva manera de clasificar taxonómicamente a las especies basada en trayectorias evolutivas diferenciadas, como sucede con el perro y el lobo o con las ballenas francas del Atlántico Norte y del Pacífico.

Tomando en consideración estos criterios actualmente la ICZN e ITIS admiten como válido para trabajos, comunicaciones y publicaciones científicas el termino canis familiaris como sinónimo de canis lupus familiaris.

Lo que ahora sabemos es que el perro es una subespecie de lobo por su cercanía genética pero una eto-especie diferente porque su ecología (vivir en casita tirado en el sofá y permanentemente abrazado por los más pequeños de la casa) y el proceso de domesticación han cambiado su conducta de manera relevante, poniéndolo en una trayectoria evolutiva propia y diferenciada de los demás integrantes del género lupus, con lo que es válido usar homologías con el lobo para tomar datos de apoyo pero no puede establecerse un paralelismo estricto que ignoraría sus diferencias.

Como casi siempre ni blanco, ni negro.

Enlaces a las entidades citadas:

viernes, 6 de agosto de 2010

TORO DE LA VEGA

Toro de Vega

Las fiestas mayores de Tordesillas se celebran la segunda semana de Septiembre. El dí­a más sangriento es el martes, cuando se corre el famoso "Toro de la Vega".
AnimaNaturalis

Toro de Vega

Lugar: Tordesillas (Valladolid), España.
Fecha: Segunda semana de septiembre.

A pesar de la protestas en todo el estado español y también en el extranjero, año tras año, el segundo martes de septiembre y en honor a la Virgen de la Peña, en la localidad de Tordesillas (Valladolid), alancean un toro hasta la muerte.

El dí­a más sangriento es el martes, cuando se corre el famoso "Toro de la Vega". Este tradicional espectáculo taurino viene celebrándose desde hace siglos. El Toro de la Vega es, además, la pervivencia de uno de los rituales taurinos más antiguos y únicos de España: El Alanceamiento del Toro, una suerte que era la estelar del torneo antes de la introducción de las corridas en el siglo XVIII. Para ello se pone mucho cuidado en escoger un buen ejemplar, de por lo menos 500 kilos de peso y varios años de edad que además haya procreado, y desde luego, "tenga estampa".

Hacia las 11 de la mañana del martes, da comienzo el Toro de la Vega, tradicionalmente en la Plaza Mayor ( aunque actualmente se hace desde una calle cercana - la de San Antolí­n ). Desde allí­ va haciendo el recorrido tradicional por las calles de la villa hasta el puente. Atravesando el puente, el toro se enfrenta a su suerte. Al otro lado le esperan caballistas y peones provistos de lanzas que no pararán hasta matarle a través de un espacio acotado de la amplia vega que se extiende al otro lado del rí­o. Más de cien lanceros acosan al animal por el campo dándole lanzazos hasta lograr su muerte. Este Torneo se rige actualmente por unas normas establecidas por el Ayuntamiento de Tordesillas, que básicamente consisten en la prohibición de intentar abatir el toro hasta que no llega a una zona delimitada a tal efecto y la total prohibición del uso de cualquier vehí­culo a motor en la zona del Torneo.

El mozo que haya conseguido darle al lanzazo mortal tiene el derecho de arrancar el rabo y los testí­culos al toro y mostrarlos orgulloso en el extremo de su pica.(Desde hace varios años, esto último no se permite, aunque algunos bestias lo intenten). El Ayuntamiento otorga al ganador una insignia de oro y le obsequia con una lanza de hierro forjado.

Son muchas las asociaciones que luchamos, denunciamos y tenemos campañas permanentes contra esta barbaridad. Por favor, únete a nosotros y ayúdanos una vez más a dar voz a los animales.

Carl Lewis es Vegano!

Carl Lewis cerrando bocazas

Todos hemos oído lo de que el mítico velocista Carl Lewis, ganador de diez medallas olímpicas de oro, fue vegano durante su época gloriosa. Lo malo de estas referencias es no saber cómo demostrarlas si alguien nos dice que no se lo cree. Bueno, pues si os surge ese problema ante algún listillo o listilla que dice que ser vegano es malo para la salud, aquí teneis una referencia.




Revista Men´s Health de noviembre de 2007. Entrevista a Carl Lewis. (extracto)

La preparación

"Hago pesas y estiramientos, y si me da por correr, algunos sprints cortos. De todas formas, sigo pensando que la parte más importante de la preparación física es la dieta. Mientras estuve en activo, fui un vegetariano estricto. La gente piensa que los atletas necesitan comer mucha carne, pero se equivocan. Claro que necesitaba proteínas, pero las obtenía de las lentejas, las judías o los zumos"

Marcela Kloosterboer

Marcela Kloosterboer (n. 5 de julio de 1983 en Buenos Aires) es una actriz argentina

Vida Personal

Marcela Kloosterboer empezó su carrera artística estudiando teatro cuando tenía 8 años, y tuvo su primera participación en la televisión cuando tenia 12 años en el programa infantil Amigovios; todo comenzó cuando, se anotó en una agencia de publicidad, la cual la llamaron enseguida.

Es una férrea defensora de los movimientos ecologistas; en el 2008 fue la imagen de una campaña de la organización ecologista AnimaNaturalis, en la que se veía un zorro despellejado.

Entre sus relaciones amorosas más importantes, se encuentran su noviazgo con el actor Mariano Martínez (al cual conoció durante las grabaciones de Son amores, y su romance de dos años y medio con el tenista Gastón Gaudio).

Activismo por la defensa de los animales Marcela Kloosterboer es Defensora de los Derechos de los Animales, es miembro activo de organizaciones tales como PETA y AnimaNaturalis. Es vegetariana desde sus ocho años, y hasta hace dos años apto por ser vegana. Sus abuelos, sus padres, hermanos y tíos también son vegetarianos. En 2008 colaboró con AnimaNaturalis protagonizando la campaña “SinPiel”, que concientiza acerca de la crueldad de la Industria Peletera con los animales. Dicha campaña tuvo gran repercusión mediática, y tubo mucho éxito. Para ese entonces ella aparecía en un impactante anuncio publicitario, donde lloraba y sostenía un zorro despellejado, y al costado el lema: “Aquí esta el resto de tu abrigo de piel”. Con el transcurso de las semanas, Marcela Kloosterboer fue criticada dado al increíble realismo del animal muerto que se exhibía en dicho anuncio. Días mas tarde, aclaro que el animal era de utilería, y fue retocado por computadoras para darle un alto realismo. Marcela también es amiga de varios otros famosos que defienden a los animales, tales como Agustina Cherri, Mariano Martínez, Cecilia Oviedo, Gastón Pauls, Nicolás Pauls, Nicole Neuman, entre otros.

[editar] Carrera

Su carrera comenzó en el año 1994 en la tira infantil Amigovios emitida por Canal Trece. Años más tarde, en 1996 comienza con la tira infantil Dibu que se emitía por Telefe. Interpretaba a Carolina, la única hija mujer de la familia animada.

En 1998 forma parte de la exitosa tira Verano del '98 también emitida por Telefe. Aquí interpretó a Josefina, una habitante de Costa Esperanza. Al año siguiente, en 1999, cuando Cris Morena la convoca para ser la protagonista juvenil de la quinta temporada de la exitosa tira Chiquititas. Aquí interpreta a Candela Maza, una chica que vive con su tío y tiene un corazón de oro y se enamora de Mariano, su primo. Luego en el 2000 regresa a Verano del '98 y es parte de Ilusiones, una tira de Canal 13.

En el 2002 y 2003 es parte del elenco de Son amores interpretando a María, una chica humilde, que luego pasó a ser la novia de Martín Marquesi. En ese año participa en una de las emisiones de Los Simuladores, un exitoso unitario de Telefe, interpretando a una modelo anoréxica que solicita la ayuda de estos hombres. En el 2004 es una de las protagonistas de Los pensionados. En el 2006 fue protagonista de El tiempo no para y luego de Doble venganza, pero esta última duró poco. Ese año también participó en la tira argentina Sin Código.

En 2007 forma parte del elenco de la novela Lalola, emitida por América TV.

Actualmente, en el 2009 forma parte de la novela Valientes (como protagonista) en la que le enseña a leer y escribir a Segundo (Mariano Martínez) y entabla una relación con Enzo (Gonzalo Heredia). La telenovela se transmite por Canal 13 (Argentina), Teledoce (Uruguay) y Unicanal (Paraguay).

Tauromaquia: Festejos populares

Tauromaquia: Festejos populares

Además de las crueles corridas de toros (conocidas como festejos mayores), los toros también son víctimas de festejos populares (conocidos como festejos menores).

Además de las crueles corridas de toros (conocidas como festejos mayores), los toros también son víctimas de festejos populares (conocidos como festejos menores), los cuales en algunas ocasiones son, incluso, todavía más crueles.

Desgraciadamente, en España existen tantos festejos populares crueles con los toros que solamente podemos hacer un resumen sintético de las fiestas crueles más conocidas. Se calcula que existen unos 3.000.

ENCIERROS

Se celebran alrededor de unos 20.000 en toda España. También se celebran en otros países de América Latina. Consisten en soltar toros o vaquillas por las calles del pueblo o ciudad. Muchas personas piensan que los toros durante los encierros no sufren, pero desgraciadamente esto no es cierto, ya que los animales asustados corren por calles empedradas o asfaltadas. Para los animales correr sobre este tipo de suelos supone sufrir el riesgo de resbalones que pueden llegar a provocar heridas y roturas de huesos, además de un terrible tormento psicológico a causa del miedo.

En algunos casos se derrama antideslizante líquido por los suelos, pero este sólo es efectivo para las suelas de goma de los corredores. Para las pezuñas de los toros tiene el efecto contrario.

Durante el encierro, los toros corren hacia la plaza de toros donde van a ser toreados a partir de las cinco de la tarde. Los encierros son populares en toda España, sobre todo los de San Fermín en Pamplona, pero fiestas como los Sanfermines existen en toda España en menor escala. En Cataluña reciben el nombre de corre-bous y en la Comunidad Valenciana bous al carrer.

Encierros Infantiles: Esta modalidad es una variante del encierro pero para niños y preadolescentes. Se realiza como un encierro pero con vaquillas y becerros de muy corta edad, para adaptarlo e iniciar a los más jóvenes a este tipo de temeridades.


TOROS DE FUEGO O EMBOLADOS

Consisten en atar al toro, colocarle unos artilugios en las astas, impregnárselos con material inflamable y prenderles fuego. Cuando el toro consigue soltarse del pilar, intenta apagar desesperadamente el fuego, ya que este le provoca terror. En sus intentos desesperados puede dislocarse el cuello y provocarse diferentes lesiones a causa de los movimientos bruscos.

El toro deambula por calles o campos soltando tremendos berridos debido a las quemaduras que sufre, sobre todo en los ojos, la cabeza y el lomo. Es muy común que los toros que son embolados intenten lanzarse contra un muro o despeñarse, para poner fin a este martirio. También mueren a causa del estrés provocado por la desesperación de esta práctica antinatural. Lógicamente el fuego causa pavor a los animales, porque lo identifican con el peligro.

Los toros embolados tiene lugar en Cataluña, en la zona de les Terres de l’Ebre, en toda la provincia de Castellón y otras localidades de la Comunidad Valenciana (donde reciben el nombre de bous embolats) y en La Almunia de Doña Godina (Aragón). En la localidad de Medinaceli (Soria) cada noviembre se celebra el toro embolado más antiguo, conocido como Toro Júbilo.

Estos festejos crueles están prohibidos por ley en la Comunidad de Madrid, Castilla-La Mancha y Andalucía.

El origen de esta tradición se encuentra en la III Guerra Púnica (149 a 146 a.C.), cuando en la localidad manchega de Elche de la Sierra (Albacete), un caudillo ibérico soltó toros con fuego en las astas para provocar diversos incendios y así deshacerse de las tropas de Aníbal (general cartaginés).

Afortunadamente, en algunos pueblos los toros se han reemplazado por animales de ficción, y han derivado en correfuegos.

Ver Vídeo informativos TVE


TOROS ENSOGADOS

Consiste en atar con una cuerda (soga) las astas del toro para tirar y forzarlo a andar entre la multitud. En algunos casos es tirado por una multitud de personas, en otros con un vehículo de motor. Las consecuencias de esta práctica son la provocación de estrés, dislocación del cuello, rotura de la piel que recubre las base de los cuernos, y muerte por desnucamiento. Tienen lugar en los pueblos de les terres de l’Ebre en Cataluña (bous capllaçats), Comunidad Valenciana, Galicia y en muchas otras comunidades, ya que es una práctica casi tan común como los encierros. El ensogado más conocido, por ser considerado el más antiguo, es el “toro enmaromado” que se celebra cada junio en Benavente (Zamora).

Se dice que este tipo de festejos son los más antiguos de toda la tradición taurina, y que la idea original del festejo consistía en sacar un toro a las calles para asustar a los judíos.

Ver Vídeo Toro Enmaromado de Benavente

TOROS A LA MAR O CORRIDA A LA MARINERA

Son un tipo de encierros que consiste en engañar a los toros para que al final del encierro caigan al mar. Los toros no son animales marinos, y en muchas ocasiones mueren por agotamiento, estrés o ahogados. Tienen lugar en pueblos del Delta del Ebro y sobre todo en la Comunidad Valenciana. Los más conocidos se celebran en Dénia (bous a la mar).

Ver Vídeo Bous a la Mar Dénia

TOREO CÓMICO

Consiste en maltratar a vaquillas, becerros o toros considerados mansos, meramente para entretener. Es un espectáculo “cómico” llevado a cabo por toreros no profesionales o por toreros frustrados que no matan al toro en la primera estocada, y clavan repetidamente banderillas y estoques a los becerros, provocando una muerte todavía más lenta y cruel a los animales. Esta modalidad es una de las más degradantes y cruentas. Desgraciadamente se utiliza como entretenimiento para niños.


VAQUILLA BORRACHA O DEL AGUARDIENTE

Consiste en obligar a beber alcohol a los animales para embriagarlos, normalmente aguardiente. El sufrimiento y la desorientación del animal ebrio se convierten en el hazmerreír de la multitud. El animal posteriormente será degollado o matado por un matarife, cocinado y comido.

BECERRADAS

Son espectáculos en los cuales los aficionados se dedican a torear. Las víctimas son animales de muy corta edad, a los cuales se les clavan banderillas y estoques varias veces, hasta que finalmente un matarife las remata. Algemesí (Valencia) es una de las ciudades más conocidas por sus becerradas cadafaleras.

Ver Vídeo Becerradas de Vinuesa


TORO DE LA VEGA

El toro de la Vega o toro lanceado tiene lugar en la localidad de Tordesillas (Valladolid). Consiste en perseguir al toro a pie, a caballo e incluso con vehículos de motor, con la finalidad de clavarle lanzas medievales hasta atravesarlo. El toro corre por las calles del pueblo, y cuando cruce el puente sobre el río Duero, se las verá con los mozos.

Esta tradición tiene lugar cada año el martes de la segunda semana de septiembre en la celebración de las fiestas patronales en honor a la Virgen de la Peña.

La tradición dice que esta fiesta conmemora una visita de la reina Isabel I, la Católica, a la villa de Tordesillas. Aún así, es sabido por las cartas que la reina mandó a su confesor, Monseñor Hernando de Talavera, que la reina detestaba profundamente las corridas de toros y sus variantes pueblerinas, pero jamás se pronunció por miedo a una revuelta de los nobles.

Ver Vídeo

TORO DE CORIA

El Toro de Coria (toro dardado) tiene lugar cada año en las fiestas (Sanjuanadas) de la localidad de Coria (Cáceres), donde se torturan y matan dos toros cada día durante una semana.

Consiste en soltar un toro por las calles del pueblo y lanzarle dardos soplados con cerbatanas. Cuando el animal cae, le cortan los testículos y lo matan de un tiro de gracia.

El origen de la tradición cauriense se remonta a los tiempos ibéricos, en la tribu de los vetones. Una vez al año, por el solsticio de verano, se elegía a suertes a una persona que se convertiría, por un día, en blanco de todas las iras populares. Esta era atacada con piedras, palos, etc. y sólo se podía defender con un puñal. En la mayoría de casos no conseguía sobrevivir…, pero un año, le tocó la suerte al hijo de una rica dama, la cual angustiada cambió a su hijo por un toro y así comenzó esta tradición.

En 1995, la activista británica Vicky Moore sufrió una brutal embestida en Coria. Vicky Moore se encontraba grabando el martirio del toro con el objetivo de conseguir una prueba para denunciar esta barbarie a las autoridades europeas. La barbarie que llegó a grabar a lo largo de toda la geografía española se puede consultar en la web www.faace.co.uk: www.faace.co.uk.

Ver Vídeos de Coria

Reportaje CQC

Parte 1

Parte 2

En la plaza de Coria


jueves, 5 de agosto de 2010

DE TORERO A DEFENSOR DE LOS ANIMALES



El ex-torero Álvaro Múnera, después de quedarse en silla de ruedas, reflexionó que, del mismo modo que el puede sufrir, el toro también.

"EL MITO DE QUE EL ANIMAL NO SUFRE"

"EL MITO DE QUE EL ANIMAL NO SUFRE"

Zaldívar, que preside la Asociación de Veterinarios Abolicionistas de la Tauromaquia, ha descartado el "mito" de que, "en la lidia, el animal no sufre por la excitación que le produciría las betaendorfinas que segregaría". A partir de un estudio de las betaendorfinas segregadas por las mujeres en el parto, y tras establecer una diferencia entre las que estaban preparadas física y psicológicamente, ha explicado que "las betaendorfinas son un importante marcador de estrés por lo que a mayor sensación de dolor, mayor es la descarga de betaendorfinas".

Estas jornadas son una actividad complementaria de la asignatura que, con el mismo título, viene impartiéndose desde hace cinco años en la Facultad de Derecho. Según señala la profesora Consuelo Ramón, directora del de Derechos Humanos de la Universitat de València (IDH), "se trata de una iniciativa pionera en el ámbito universitario español", a la que con posterioridad se han ido sumando otras universidades como la Autónoma de Barcelona o la Carlos III de Madrid.

Por este motivo, ha remarcado, esta edición pretende "reflexionar" sobre los derechos de los animales "desde una óptica global, que vaya más allá de las tesis puramente animalistas, para demostrar las implicaciones existentes entre el bienestar animal y el humano", ha afirmado.

martes, 3 de agosto de 2010

el toro de lidia no se extinguría

No existe excusa para proteger la tortura, los taurinos disfrazan su gusto por la sangre de ecologismo y conservacionismo, con su manido tópico de "sin la lidia, no existiría el toro". Falacia montada y sostenida por los adalides del tormento, en una época en la que tan de moda está la ecología.

En primer lugar, criar un animal con la mera intención de ser bestialmente torturado como entretenimiento para mentes enfermas, es inmoral, cruel para el animal, y denigrante para los humanos, que nos rebajamos a la altura de seres sin civilizar.

En segundo lugar, el "toro de lidia" al que se refieren los tauricidas, no pertecene a especie distina que la de las vacas lecheras, los bueyes, y el resto de vacas y toros que pululan por nuestros montes. Se trata del "Bous taurus" Los llamados "toros de lidia" no tiene ninguna diferencia taxonómica con el resto de toros que pueblan la Península Ibérica. Por tanto, hablar de "raza" del toro de lidia es un argumento falaz, utilizado por los promotores de la violencia para proteger su despreciable costumbre sanguinaria. Por ello, la "fiesta del toro" (Menudo nombre para una matanza) no contribuye a la supervivencia de ninguna especie, salvo la de los empresarios sin escrúpulos que llenan los bolsillos con sangre inocente.

En tercer lugar, aún si fuese cierto , y los taurinos tuviesen interes en preservar una especie, no les importaría que las torturas y matanzas públicas de toros desaparecieran. Sería MUCHO mas barato para todos los ciudadanos mantener unas reservas donde estos animales pudiesen vivir sin ser torturados. De hecho, por una centésima parte de lo que Gobierno y demás instituciones se gastan en fomentar la tortura (465 millones de euros anuales) se podrían mantener resevas con éstos animales, sin "necesidad" de torturarlos para que sobrevivan (Qué ironía) . Pero la discusión no va por ahi, pues el toro de lidia, está demostrado que no es una especie aparte. El argumento conservacionista de los tauricidas no es mas que otra estratagema de los taurinos para preservar su sangriento espectáculo.

lunes, 2 de agosto de 2010

porque el toro SI sufre

Por Jose Enrique Zaldívar.

Los amigos de Equanimal me han pedido un resumen de mi contestación al estudio del Dr Illera, según el cual el toro no sufre durante la lidia o mejor dicho, en términos coloquiales, “que no lo pasa tan mal” como algunos pensamos.
http://www.equanimal.org/index.php?option=com_content&view=article&id=90:por-que-el-toro-si-sufre&catid=20:zoologia&Itemid=35

El estudio del Dr Illera se basa en la medición de unos determinados parámetros hormonales, a saber: ACTH, cortisol y betaendorfinas. Las determinaciones de estas hormonas las ha hecho en cuatro grupos de toros:
-Toros transportados en camión (1)
-Toros que salen a la plaza y son devueltos a los corrales sin lidiar (2)
-Toros picados que son devueltos a los corrales (3)
-Toros picados y banderilleados que son devueltos a los corrales (4)

Sobre la ACTH y el cortisol podemos decir, simplificando mucho, que son medidores del estrés, siendo la primera precursora del segundo.

Las betaendorfinas, simplificando también, quizás demasiado, son hormonas que el organismo produce como respuesta al dolor.

Pues bien, dado que los análisis indican que el grupo de toros (1) y (2), descargan más ACTH y por tanto más cortisol, que los toros de los grupos (3) y (4), el Dr Illera concluye que los primeros (1) y (2) sufren más (medido como estrés) que los toros de los grupos (3) y (4). Lo lógico es que fuera al revés, es decir que un toro que sufre una intensa agresión física y emocional como es la lidia, debería sufrir más que aquél toro al que no se somete a un castigo físico. Debéis saber que estas respuestas hormonales se realizan a través del sistema nervioso (estímulo-respuesta hormonal), pero se sabe y está científicamente demostrado que:

" Para que ocurran ciertas respuestas endocrinas, cómo la que media la liberación de cortisol a través de la ACTH, es necesario que estén INTACTOS el estímulo neuronal y la transducción de la señal al sistema nervioso central". Y añade: "por ejemplo, no existe respuesta de ACTH a operaciones en pacientes paraplégicos con transección de la médula espinal a nivel de la vértebra torácica 4". La respuesta a estímulos nocioceptivos requiere VÍAS NEURONALES INTACTAS. En otro estudio, se puede leer: "el dolor actúa como un estímulo del sistema neuroendocrino. Los estímulos nocioceptivos no activan la respuesta HORMONAL (la que ha medido el Dr. Illera) a menos que estén INTACTAS las vías neuronales. La respuesta puede AMORTIGUARSE O EVITARSE por lesiones neuronales (demostrado con bloqueos anestésicos) o de la médula espinal".

Pues bien de una página protaurina he extraído los daños que según ellos provocan la puya en el toro:

“Cuando la puya no es colocada en su sitio (morrillo), se producen fracturas de apófisis espinosas vertebrales, fracturas de cartílagos, fracturas altas de las costillas, con hemorragias muy cerca de la columna vertebral cuya sangre se puede infiltrar entre las vértebras alcanzando el canal raquídeo y comprometiendo la médula espinal, provocando parálisis parciales en los miembros anteriores y músculos de la respiración". Evidentemente si sumamos las banderillas a la puya, no nos equivocamos al decir que los daños neurológicos son aún mayores.

Según esto, queda claro que se le provocan al toro serias lesiones neurológicas que impiden que la respuesta hormonal en lo que a ACTH y cortisol se refieren sean las que deberían ser, y es por eso que los toros de los grupos (3) y (4) tienen menos ACTH y cortisol que los de los grupos (1) y (2) que no tienen daño neurológico alguno.

“LO QUE DEBERÍA SER NO PUEDE SER O LO QUE ES LO MISMO, LO QUE DEBERÍA PASAR, NO PASA”.

En cuanto a las betaendorfinas, el Dr Illera piensa qué, dado que el toro lidiado produce diez veces más que el ser humano, es capaz, y así lo afirma, de neutralizar el dolor que no niega que en un principio se le provoca. Desconozco en base a que comparación con el ser humano hace este comentario, pero si puedo afirmar que durante el parto la mujer descarga una gran cantidad de betaendorfinas, lo que no impide que este acontecimiento le produzca un enorme dolor. ¿Impiden las betaendorfinas el dolor en este caso?: no, y en la lidia, tampoco. Es más me atrevo a decir que a más betaendorfinas, más dolor. La fisiología demuestra que la respuesta está en función de la intensidad del estímulo.

Resulta lógico pensar, y así lo demuestran los estudios del Dr Illera que los toros de los grupos (1) y (2) descargan muchas menos betaendorfinas que los toros de los grupos (3) y (4). Es normal, ya que a los dos primeros no se les ha provocado dolor.

Por tanto debemos concluir que en el estudio se habla de dos tipos de sufrimiento, el “psíquico” (estrés=ACTH-cortisol) y el físico (dolor=betaendorfinas)

En lo referente a la ACTH-cortisol, se sabe que en situaciones de normalidad, los organismos tienen una serie de mecanismos para mantener esta hormona en unos valores adecuados para la vida. ¿Cuándo se ven aumentados en sangre?: cuando hay una tensión física, emocional, dolor, traumatismos, inflamaciones, falta de oxígeno, hipoglucemia aguda, exposición al calor, hemorragias...

En lo referente a las betaendorfinas, se liberan a la sangre cuando hay un estrés, después de operaciones importantes, infecciones, traumatismos, hemorragias, choques circulatorios, ejercicio físico, shock neurogénico, hipotensión, hipertensión, bradicardia, taquicardia, insuficiencia respiratoria, y por supuesto dolor.

Después de leer esto es lógico pensar que el toro lidiado descargará gran cantidad de betaendorfinas, como así ocurre, pero no sólo como respuesta al dolor, sino además como consecuencia del sufrimiento cardiorrespiratorio que ese animal está padeciendo y que su organismo intenta solucionar.

El problema aparece cuando pensamos que si la respuesta hormonal en cuanto a la ACTH y el cortisol no es la esperada porque hay un daño neurológico que lo impide, ¿por qué no ocurre lo mismo con las betaendorfinas? Pues la respuesta científica a este hecho es:

Está perfectamente estudiado que la descarga de betaendorfinas también se produce por mediadores celulares, a través del sistema inmune, localmente en la zona donde se produce el dolor, es decir a nivel de los tejidos dañados. Lo hace liberando lo que se denomina POE. El POE más abundante liberado por los linfocitos es la betaendorfina. Su liberación a partir de células inmunes se produce principalmente por la acción del CRF y de la interleucina 1-beta, interleucina 6 y factor de necrosis tumoral alfa. ESTA REGULACIÓN SERÍA LA RESPONSABLE de la respuesta que aparece cuando se produce la agresión en una ZONA DENERVADA O BLOQUEADA POR LESIONES NEUROLÓGICAS importantes, ya que no existe o está disminuido el estímulo neurológico aferente (vuelven aquí a aparecer como sumamente importantes las lesiones provocadas por la puya y las banderillas). La integridad del sistema nervioso es indispensable. Aquí radica el error en las conclusiones que ha hecho públicas el doctor Illera. Es decir que cuando hay un daño neurológico el organismo produce las betaendorfinas por otros mecanismos, cosa que no puede hacer con la ACTH y el cortisol.

Hasta aquí el resumen de la parte científica de mi contestación al estudio del Dr Illera. Entiendo que será todavía un poco complicado de entender para los que no estáis familiarizados con términos científicos pero si prestáis atención no creo que encontréis demasiadas dificultades.

Entiendo que para muchos de los que estáis en contra de las corridas, entre los que evidentemente me encuentro, sobran todas estas consideraciones. Según mi punto de vista es objetivamente claro que el toro sufre. Basta con ver al toro en la plaza. Pero cuando un veterinario argumenta lo que se ha publicado y que además ha tenido un amplio eco en los medios de comunicación hay que rebatirlo con argumentos similares a los que él ha utilizado. Me causa aún más preocupación que un colectivo como el Consejo General de Colegios Veterinarios de España (máximo órgano de representación de mi profesión) haya incluido en un comunicado remitido a la Unión Europea, el estudio del Dr Illera al que han calificado como solvente.

Me preocupa como antitaurino, pero mucho más como veterinario.

Entiendo que mis argumentos han tenido y tendrán un escaso eco, pero desde mi posición de clínico de pequeños animales, tampoco puedo hacer mucho más. He echado en falta la opinión de muchos otros compañeros de profesión que me consta que también son detractores de la fiesta, aunque no debemos ocultar que son muchos los que están a favor de ella. He hablado con muchos aficionados a los toros desde que publiqué en Internet mis conclusiones y lo curioso es que la gran mayoría reconocen que el toro sufre. Entre estas personas se encuentran algunos médicos de reconocido prestigio y no dan crédito a lo que en el estudio del Dr Illera se dice. No sólo por lo que argumenta, sino porque como aficionados y seguidores de las corridas en directo ven sumamente complicado la fiabilidad de un estudio hormonal que se ha realizado en las condiciones en que se ha hecho este. Evidentemente es ésta una impresión muy superficial ya que no tenemos datos suficientes para dar por sentada esta afirmación. Habrá que esperar la publicación de la tesis doctoral de la que forma parte este estudio para conocer con mayor amplitud lo que el la revista 6 toros 6 se ha publicado.

José Enrique Zaldívar Laguía.
Veterinario.