miércoles, 8 de diciembre de 2010

Poemas antitaurinos


El Toro

El toro de la dehesa
corre
entre las encinas,
junto a la laguna.
Bajo la luz de la luna
vive.

El toro suelto
siente
las suaves brisas,
el grito de la lechuza.
Frente a la tormenta
muge.

El toro libre
ignora
cual es su cruz,
cruel futuro de muerte.
Por las angostas veredas
retoza.

El toro bravo
embiste
sobre la arena caliente,
suena el fragor de la gente.
Envuelto en calor de sangre
sufre,
y muere.



SOBRE LA ARENA

Despejada tarde estival,
despejada tambien la mente,
en el circo se sitúa el "héroe"
arropado por la gente.

Se abre la puerta al sol
y avanza la libertad,
el dolor ya cubre sus ojos
y la inocencia es su verdad.

El negro brilla a la luz
y en el rojo el sufrimiento,
se enfrenta el "hombre"
al indefenso.
Último pase de muerte,
cuerpo a... cuerpo y metal,
un paso, un movimiento
y una herida vertical.

Un revés a la vida
y ya duermen sus venas,
el "arte" acaba en escorzo,
en escorzo sobre la arena.



ARTE

Arte de las malas artes
Del engaño fraudulento
Salido de los toriles.
Del truco y de la sevicia,
Disfrazados de misterio
Y entre las más viles artes,
Arte de infamia y burlesco.

VALOR
Valiente torero,
Aquí entre nos sé sincero:
¿A más afeitado el toro,
Menos riesgo y más dinero?
Vuelto el toro una miseria
Convertido en un "ternero",
Os queda fácil matarlo
Enterrando el cruel acero.
Pero ¡hay!, si el truco fallase,
¡Corred hacia el burladero!

ORO
En la tarde de oro y grana
Y mientras la sangre mana
Sus arcas llenando el oro,
Promotor y ganadero.
Si pan y circo reclaman
Venga a cambio su dinero.

ESPECTADORES
Crema y nata,
Farándula y canalla
Perfume caro
o apestoso almizcle
Todo se confunde.
Baratija o fastuoso
Lucimiento...
El profano,
El novicio,
El experto.
Pintoresca asistencia se reúne
Alrededor del ruedo.
Variopinta miseria,
De las almas...
De los cuerpos...
Calidoscopio que aterra,
por sus contrastes grotescos.

APLAUSOS, ¡OLE!
Ole, absurdo torero,
Mientras la chusma te clama
Yo en cambio, injuriarte quiero.
Fingir que tú eres el toro
Salido de los toriles,
Meterte a fuerza en el ruedo,
Picador, mozo de espadas,
Y cuatro banderilleros.
Ole, farsante torero,
Mientras te tiran claveles,
Flores marchitas te ofrezco.



ESPAÑA, PIEL DE TORO

Cada verano España se tiñe de sangre al mismo tiempo que la supuesta
modernidad y progreso alcanzados retrocede unos cuantos siglos. Da verdadera
lástima observar como legiones de borrachos y machotes corretean delante de un
toro hasta reventarlo en aras a la tradición o quizá para ensalzar su patética
virilidad. Y todo ello envuelto en un ambiente de fiesta y de ofrenda religiosa al
Santo o Santa en cuestión. Ya lo dijo Balzac: "Muchos animales son cristianos para
compensar la gran cantidad de cristianos que son unos verdaderos animales".

En los municipios grandes y ricos los matarifes se visten con traje de luces y se
convierten en protagonistas únicos de la Fiesta Nacional (vergüenza nacional). En
los pueblos modestos han de conformarse con llevar al toro a un descampado y así
saciar la sed de protagonismo de los más necios del lugar, para que aplasten al
animal haciendo gala de la más absoluta falta de sensibilidad y de sentido común.

Esta España cutre y palurda es la que nos lastra y nos impide denominarnos un
país civilizado. Pero lo más triste, es que este tipo de cultura (?) es la que prima a
la hora de organizar festejos además de ofrecer cada vez mayores beneficios a sus
promotores.

Ahora resulta que no es lesivo para los niños asistir a espectáculos taurinos.
Recuerdo que cuando era un crío y veía en la televisión una corrida de toros,
rompía a llorar desconsolado mientras acumulaba una impotencia y una rabia que
ahora, ya con treinta años, aflora cada vez que veo una cogida de un torero y siento
un cierto alivio. Sí, alivio, libero esa rabia contenida. ¿Estoy loco?, ¿soy un
psicópata?. Puede que sí, pero entonces no me digan que no me ha afectado ver
como trinchaban a un animal en directo sin ninguna justificación aparente.

Albertorosno



SOÑÉ QUE ERA UN TORO

Eso soñé. Y que debía tener cuidado para que nadie sospechara que era inteligente. Una bomba de relojería
en la plaza.
Me estuve haciendo el tonto hasta que me llegó el turno de ser lidiado, y continué interpretando mi papel
dejándome llevar ignominiosamente por las artimañas del arrogante maestro, que se lucía a mi costa en los
primeros lances con su capote. La gente aplaudía la gran faena que yo le facilitaba, y él levantaba la cabeza
presuntuoso y altivo, presumiendo como si de un dios que dominase el mundo se tratara. Menudo payaso.
Al banderillero (no sé por qué en mi sueño salió antes que el picaor), con sus saltitos de maricona, también
lo dejé hacer; pero... ¡qué hijo de puta!, qué daño me hacía cuando me clavaba aquella mierda.
Ahí se vislumbró el primer detalle de que yo era un toro atípico porque, pegado a las tablas, realicé una
sacudida compulsiva consiguiendo que tres de las banderillas que colgaban de mi morro insoportablemente,
saliesen disparadas volando hacia el tendido. Casualmente una se clavó en los labios carnosos de una
tonadillera morena que se abanicaba distraída. Debió flipar. Se la llevaron en camilla.
Aquello me pudo delatar, pero, aunque el gentío se sorprendió, nadie sospechó que mi movimiento fuera más
allá de un mero acto de instinto animal y la diana una pura casualidad.
Cuando apareció aquel gordo encima de su caballo con aquella tremenda puya amenazante en la mano y su
carita de inmunda bestia sádica, me produjo cierto escalofrío. Pero yo era un toro, un animal fuerte,
valiente y decidido, rebosante de bravura y criado para eso (aunque a nosotros lo que nos gusta es comer
hierba fresca en los prados y ligar con las vacas); así que, en plan sumiso, clavé mis cuernos inocentemente
en el parapeto de mi pobre "primo" el caballo (que no veía ni entendía nada) con cuidado de no dañarlo.
Al hundirme el cerdo aquella vara en el lomo vi las estrellas. No cesaba el tormento, que se me hacía eterno
con aquél cabrón descargando todo el peso de sus 100 Kg. sobre la lanza que me agujereaba el cogote.
Perdí los papeles: el vengador ya no pudo esperar más. Con un cuerno trabé las patas del equino para que
cayera sin demasiado estropicio. Una vez tendido el gordo, y con sus ojos de terror clavados en los míos,
no tuve piedad. Antes de que reaccionase ya le había seccionado la femoral de su orondo muslo. El grito
llegó al último confín. Lo rematé atravesándole el corazón inmisericordemente. Ahora sí había empezado el
público a ver un espectáculo sugestivo, teñido de sangre.
Acudieron prestos los mozos de la cuadrilla a realizar su labor de quite. Me ensañé con cada uno:
los hacía volar como alfeñiques. "Ahí os quería ver, botarates. ¿Dónde se esconden ahora vuestros engaños?"
Tenía que ser muy rápido en mi labor de exterminio. Atravesé gargantas, hígados, riñones...
De reojo reconocí al banderillero, pálido como una casita de Casabermeja, que tiraba de mi rabo
(éste no me lo cortareis como regalo "pal" torero, mal nacidos). Haciéndole un amago futbolístico
tipo Djalminha, le corneé un ojo hasta que le oí exhalar el último aliento.
El engreído pero acojonado espada o maestro se vio obligado a hacer acopio de su valor. Fue muy fácil
para mí empalarlo ensartándole el recto, colon y vejiga. Acabé arrojándolo a la masa absorta como mi
último trofeo. Alguno, presa de la histeria y la ofuscación, se atrevió a aplaudir como acto reflejo
involuntario; los más, salían pitando hacia la salida.
Otros más listos se liaron a tiros conmigo, y allí me quedé frito en medio de aquella orgía de sangre que
embellecía la arena con su rojo vivo...

Conseguí vengarme de todos mis hermanos, millones, puteados en la historia de la Fiesta Nacional u otras.
Tantos como habían comido confiados en la mano del algún hombre y que luego fueron engañados con un
trapo rojo hasta la desesperación, humillados, torturados y masacrados vilmente.
Nunca fue una lucha de igual a igual hasta esta sonada tarde.

Desperté sudando, pero no había sido una pesadilla.


Eduardo Álvarez de Sotomayor



Las imágenes y las frases son mías, el resto de poemas escritos han sido sacados de:
http://usuarios.multimania.es/cevagar/material/poemas.html

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