domingo, 21 de noviembre de 2010

Recopilación antitaurina

  • La UNESCO, antitaurina

En 1980, la UNESCO, máxima autoridad mundial en materia de cultura, emitió su opinión al respecto:

“La tauromaquia es el malhadado y venal arte de torturar y matar animales en público y según unas reglas. Traumatiza a los niños y a los adultos sensibles. Agrava el estado de los neurópatas atraídos por estos espectáculos. Desnaturaliza la relación entre el hombre y el animal. En ello, constituye un desafío mayor a la moral, la educación, la ciencia y la cultura”.

Y por cierto: “La cultura da al hombre la capacidad de reflexionar sobre sí mismo. Es ella la que hace de nosotros seres específicamente humanos, racionales, críticos y éticamente comprometidos. A través de ella discernimos los valores y efectuamos opciones. A través de ella el hombre se expresa, toma conciencia de sí mismo, se reconoce como un proyecto inacabado, pone en cuestión sus propias realizaciones, busca incansablemente nuevas significaciones, y crea obras que lo trascienden”. (UNESCO, 1982: Declaración de México)

Ramón y Cajal, antitaurino

Quiero empezar esta galería de antitaurinos ilustres por Santiago Ramón y Cajal (1852-1934), premio nobel en 1906 por su “doctrina de la neurona“, y cabeza de la llamada “Generación de Sabios“, hacia el que siento una especial afinidad y admiración, tanto por su carácter y trayectoria vital, como por su obra científica y por su condición de euskoaragonés

Tras considerar las corridas de toros como una “españolada” (lieralmente; es la palabra que empleaba), y afirmar “Me enorgullezco de no haber figurado nunca entre la clientela especial de las corridas de toros”, escribía en el capítulo titulado Alrededor de la Muerte, la inmortalidad y la gloria: “Una cornada en el corazón mata al caballo, una estocada en la misma víscera derriba al toro, que a su vez, en derrote desesperado y vengador, abre al lidiador el pericardio. Puesto que todos poseen un corazón y un sistema nervioso complicado, ¿concederemos alma a los tres o a uno sólo? Y si nos decidimos por la última disyuntiva, ¿se la otorgaremos al caballo inocente, al toro feroz o al hombre rudo que en vez de cultivar la tierra, tiene por oficio destruir los animales que ayudan a labrarla? ¿Quién es menos bruto de los tres y el más digno de la inmortalidad del espíritu? Para mí, la cuestión no ofrece la menor duda: el caballo.”

Lope de Vega, antitaurino

Félix Lope de Vega y Carpio (1562-1635), conocido como el “Fénix de los Ingenios”, una de las figuras más importantes de la Literatura universal y máximo exponente del “Siglo de Oro” junto a Quevedo, Cervantes, Calderón o Góngora, también era antitaurino.

Tiene el valor añadido de ser un “español de pura cepa” (nació, vivió y murió en Madrid) a la vez que un símbolo de esa época imperial tan querida para los “españolazos” defensores de la barbarie del toreo. Aquí tenéis uno de sus poemas que no deja ninguna duda sobre su opinión:

¡Fiesta mortal! A tu inventor primero
maldiga el cielo con su mano eterna

Mala, con toro manso; buena, fiero que mata,
Hiere, pisa y desgobierna.
La fiesta es ver morir bárbaro y fiero
Contra la condición humana y tierna,
Los que no os hacen mal, ni mal os quieren.
¡Bárbaros españoles, inhumanos!
Más crueles que idólatras y escitas,
Que entre la religión de los cristianos,
Leyes fieras tenéis con sangre escritas.
¡Volved los ojos, si lo son de humanos,
con lágrimas y voces infinitas,
a aquesta imagen de dolor y miedo
del mísero don Diego de Toledo.

Pío Baroja, antitaurino

Pío Baroja (1872-1956), el gran novelista vasco sentía auténtica náusea ante la crueldad cobarde de las masas taurinas. En ‘El Árbol de la Ciencia‘ (1911), novela casi auto-biográfica, lo expresa así a través de Andrés Hurtado, su protagonista:

“Ideas absurdas de destrucción le pasaban por la cabeza. Los domingos, sobre todo cuando cruzaba entre la gente a la vuelta de los toros, pensaba en el placer que sería para él poner en cada bocacalle una media docena de ametralladoras y no dejar uno de los que volvían de la estúpida y sangrienta fiesta. Toda aquella sucia morralla de chulos eran los que vociferaban en los cafés antes de la guerra, los que soltaron baladronadas y bravatas para luego quedarse en sus casa tan tranquilos. La moral del espectador de corridas de toros se había revelado en ellos la moral del cobarde que exige el valor en otro, en el soldado en el campo de batalla, en el histrión o en el torero en el circo. A aquella turba de bestias crueles y sanguinarias, estúpidas y petulantes, le hubiera impuesto Hurtado el respeto al dolor ajeno por la fuerza.”

Asimismo, en su novela ‘La Busca‘ (1904), Baroja describió las impresiones de su protagonista que acudía por primera vez a una corrida. Sus expectativas de asistir a un espectáculo lleno de arte y valor, como le habían sugerido los cromos de La Lidia, se ven completamente decepcionadas:

“Le pareció el espectáculo una asquerosidad repugnante.
El suponía que los toros eran una cosa completamente distinta a lo que acababa de ver; pensaba que se advertía siempre el dominio del hombre sobre la fiera, que las estocadas serían como rayos y que en todos los momentos de la lidia habría algo interesante y sugestivo; y, en vez del espectáculo que él soñaba, en vez de la apoteosis sangrienta del valor y de la fuerza, veía una cosa mezquina y sucia, de cobardía y de intestinos; una fiesta en la que no se notaba más que el miedo del torero y la crueldad cobarde del público recreándose en sentir la pulsación de aquel miedo.”

Fernando Tejero, antitaurino

“Quien no quiere a los animales no merece mi respeto.

Si asesinas animales, eres un asesino.

Si aplaudes un asesinato, eres cómplice.

No hagas de un asesinato una fiesta.

Ten corazón”.

Fernando Tejero (1969, -), actor.

Wenceslao Fdez. Flores, antitaurino

Wenceslao Fernández Flores, además de humorista y novelista, fue crítico taurino, así que tuvo la oportunidad de conocer este submundo desde sus entretelas. Seleccionamos dos fragmentos que hablan de otro animal inocente que se ve obligado a participar en este denigrante espectáculo de la lidia: el caballo.

“… Había un caballo loco entre los adquiridos para una corrida. Nadie quería montar en él, ni era prudente hacerle aparecer en el ruedo. ¿Imaginan ustedes cómo se consiguió domar sus enfermizas impetuosidades? Piensen algo abominablemente monstruoso. ¿Lo han pensado? Pues peor aún: le saltaron los ojos. Le arrancaron los ojos fríamente, tranquilamente. Anonadada por el dolor, la bestia salió con manso paso a la arena…”

“…Yo he estado en el patio de caballos de la plaza de toros de Madrid una tarde de corrida. Yo he visto a los monosabios hundir sus manos en el sangriento vientre de los caballos para rellenar con estopas las tremendas heridas. Un incesante dolor corría por las patas de los infelices animales, y sacudían su lomo y su cola mutilada al temblor de un sufrimiento horrible. La sangre goteaba a través de los puñados de hebras enrojecidas. Después, para reanimar a la bestia moribunda, arrojaban contra ella el agua de un balde y la víctima del largo martirio volvía a vacilar bajo el peso del picador, y tornaba al ruedo. Yo podría haber escrito después de aquella visita un artículo estremecedor, suma de crueldades presenciadas y oídas, compendio de impiedades, de brutalidad, cuyo recuerdo se obstinase en la memoria de las gentes de buen corazón. Sólo algo igualaría al horror de ese artículo: su inutilidad.”

Rodríguez de la Fuente, antitaurino

Félix Rodríguez de la Fuente (1928-1980), el que fuera el primer ecologista del estado español cuando nadie sabía qué era eso, el médico, biólogo, etólogo, y sobre todo, gran divulgador ambientalista y gran amante de la Naturaleza, Félix el amigo de los animales, obviamente, también aborrecía la tauromaquia:

Ni como naturalista ni como biólogo puedo ser partidario de las corridas de toros.
Los carnívoros matan porque no saben alimentarse de otro modo, matan porque lo necesitan para vivir.
Es asombroso que exista un público que disfrute y sienta placer viendo como un hombre mata a un animal en la plaza de toros.
La mal llamada “fiesta nacional” es la máxima exaltación de la agresividad humana.




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Toda la info de esta entrada ha sido sacada de:

http://qkantton.wordpress.com/

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